Entonces, ¿se puede ser feliz? ¿existe alguna solución para este grave problema que nos aqueja? La Biblia nos dice que sí. Jesús dijo: “Yo he venido para que tengan vida y la tengan en abundancia” (Juan 10:10). No una vida de cualquier clase, sino una vida de plenitud.

Jesús nos habló de ella al comienzo de su ministerio público. Ocurrió un día en el que una gran multitud de personas se le acercó dada la fama que recientemente había adquirido. Subió por tanto a un monte y sentado comenzó a enseñarles sobre cuestiones de importancia capital para sus vidas. Puedes leer todo lo que les enseñó aquel día en el evangelio de Mateo capítulos 5 al 7. Lo primero que encontrarás que Jesús nos dice allí es que existe una serie de personas que son bienaventuradas, dichosas, felices en el momento actual. ¿Por qué razones? Pues estas son. Lee atentamente:

Dichosos los pobres en espíritu,
porque el reino de los cielos les pertenece.
Dichosos los que lloran,
porque serán consolados.
Dichosos los humildes,
porque recibirán la tierra como herencia.
Dichosos los que tienen hambre y sed de justicia,
porque serán saciados.
Dichosos los compasivos,
porque serán tratados con compasión.
Dichosos los de corazón limpio,
porque ellos verán a Dios.
Dichosos los que trabajan por la paz,
porque serán llamados hijos de Dios.
Dichosos los perseguidos por causa de la justicia,
porque el reino de los cielos les pertenece.
Dichosos seréis cuando por mi causa la gente os insulte, os persiga y levante contra vosotros toda clase de calumnias. Alegraos y llenaos de júbilo, porque os espera una gran recompensa en el cielo. Así también persiguieron a los profetas que os precedieron.

Jesús afirma que las personas que hoy poseen estas ocho características son felices. No tienen que esperar a un tiempo futuro para alcanzar la felicidad, si bien algunas de ellas llevan asociadas una bendición futura. Seguramente te parecerán una auténtica locura, pues hay que reconocer que son un contrasentido con respecto a los parámetros que rigen nuestra sociedad. Pero este es el camino de Dios, este es su método y solo a través de él podemos ser felices. Cualquier otro camino nos aleja de ella y de Dios, porque Dios nos creó con el propósito de que seamos felices junto a Él, en esta vida y en la que vendrá después de ella. Por ello busca a Dios, conócele a través de su Palabra (La Biblia) y vuélvete a Él para que puedas experimentar la verdadera vida abundante que Él vino a ofrecerte.

Si quieres saber más acerca de como conocer a Jesús no dudes en ponerte en contacto con nosotros a través de esta web.

 

Miguel Ángel Simarro Ruiz

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