12 Cuando Jesús oyó que habían encarcelado a Juan, regresó a Galilea. 13 Partió de Nazaret y se fue a vivir a Capernaún, que está junto al lago en la región de Zabulón y de Neftalí, 14 para cumplir lo dicho por el profeta Isaías:

15 «Tierra de Zabulón y tierra de Neftalí,
camino del mar, al otro lado del Jordán,
Galilea de los gentiles;
16 el pueblo que habitaba en la oscuridad
ha visto una gran luz;
sobre los que vivían en densas tinieblas
la luz ha resplandecido». Mateo 4:12-16

En el evangelio según S. Mateo 4:12-16 Mateo, al igual que Marcos (1:14­-15), mueve la acción directamente a Galilea. Sin embargo, como el relato de Juan indica (1:19-4:42) parece que había pasado un año desde el bautismo de Jesús, hasta que las autoridades habían tomado nota de su acrecentada popularidad (Juan 4:1-3).

El Señor sabiendo que su hora no había llegado (Juan 7:30; 12:23), se movió a territorio más seguro, lejos de la jurisdicción de Herodes. Los versículos 13-16 son únicos a Mateo, y menciona que Capernaún era la base de la misión de Jesús (ver. 13). La gran luz del mundo brilla por medio de la presencia de Jesús en Capernaún, y su predicación de arrepentimiento. Característicamente, Mateo ve este movimiento como el cumplimiento profético de Isaías 9:1-2: “Mas no habrá siempre oscuridad para la que está ahora en angustia, tal como la aflicción que le vino en el tiempo que livianamente tocaron la primera vez a la tierra de Zabulón y a la tierra de Neftalí; pues el fin llenará de gloria el camino del mar, de aquel lado del Jordán, en Galilea de los gentiles. El pueblo que andaba en tinieblas vio gran luz; los que moraban en tierra de sombra de muerte, luz resplandeció sobre ellos”.

Para Mateo el Evangelio cristiano es:

1. Único (ver. 14 “…lo dicho por el profeta…).

Salvación ha venido por medio de una ruta exclusiva. Jesús “…la luz del mundo…” (Juan 8:12) que es la única gran Luz que beneficiará a un mundo merecedor de la muerte (ver. 16). El único evangelio, en realidad el único Jesús es el que “conforme a las Escrituras” nos describe el apóstol Pablo en 1a Corintios 15:1-4.

Nunca debemos ser víctimas de caer o creer otro “evangelio”. El mismo Señor Jesucristo dijo: “Yo soy el camino, y la verdad, y la vida; nadie viene al Padre, sino por mi” (Juan 14:6). ¿Si hubiese habido otro camino no lo habría Jesús indicado? Lo maravilloso es, que al mismo tiempo de tener una exclusiva ruta, el Evangelio tiene un alcance y poder exclusivo porque su alcance y propósito también era y es:

2. Universal (Ver.15 “…Galilea de los gentiles).

Fronterizo como estaba del mundo de los Gentiles, Galilea era una provincia menospreciada que tenía una menor predominante población judía. Sin embargo, fue la escena del ministerio de Jesús hasta su visita final a Jerusalén (Mateo 19:1 y 21:1).

Para Mateo, Galilea parece simbolizar el hecho de que el Mesías judío, era también el Salvador del mundo (Juan 4:42). Mateo, el Evangelio más judaico, sin embargo, es el más enfático en señalar, que aunque “la salvación viene de los judíos” (Juan 4:22), su meta, motivo y bendición es universal. En este tema, Mateo está en línea con el apóstol Pablo afirmando que Dios anunció en avance el evangelio a Abraham (Gálatas 3:8); y la visión de Juan en Apocalipsis 7:9-10 es el fundamental cumplimiento.

Mateo comienza su Evangelio mostrando la genealogía judía de Jesús desde Abraham, y lo concluye detallando en el capítulo 28:16-20, la inauguración de una multi-étnica misión mundial, anunciando una simbólicamente significante Galilea; y pasaría algún tiempo para que la total implicación de esta comisión fuese comprendida por sus discípulos, como podemos comprobar en los Hechos de los Apóstoles capítulos 10 y 11.

Concluyo con una frase del escritor y teólogo británico John Blanchard: “No podemos llevar a Cristo a todo el mundo, pero debemos traer a Cristo a todo el mundo”.

Marcos Román Chaparro

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