10 razones para creer que Cristo resucitó de los muertos (primera parte)

Una ejecución pública aseguró su muerte

Durante la fiesta judía de la Pascua, Jesús fue arrastrado por una multitud airada a una corte judicial romana. Mientras se encontraba ante Pilato, el gobernador de Judea, los líderes religiosos acusaron a Jesús de proclamarse a Sí mismo rey de los judíos. La multitud demandó que lo mataran. Jesús fue golpeado, azotado y sentenciado a la ejecución pública. En una loma en las afueras de Jerusalén lo crucificaron en medio de dos criminales. Tanto sus amigos, con el corazón destrozado, como sus burlones enemigos, lo vieron morir lentamente. Como se acercaba el día de reposo, enviaron soldados romanos a terminar la ejecución. Para que los malhechores murieran más rápido, les rompieron las piernas. Pero cuando fueron a Jesús no le rompieron las piernas porque por experiencia sabían que ya estaba muerto. Sin embargo, como última precaución le clavaron una lanza en el costado. Habría que darle mucho más que primeros auxilios para que volviera a causarles problemas.

 

Un alto oficial se encargó de la seguridad de la tumba

All otro día, los líderes religiosos se volvieron a reunir con Pilato. Dijeron que Jesús había predicho que resucitaría en tres días. Para asegurarse de que los discípulos no conspiraran y engañaran a todos diciendo que había resucitado, Pilato ordenó que se pusiera el sello oficial de Roma a la tumba, para que los ladrones de tumbas se mantuvieran alejados. Además, para que se cumplieran esas órdenes, se puso una guardia a cuidar de la tumba. Cualquier discípulo que tratara de llevarse el cuerpo de Jesús, hubiera tenido que pasar por en medio de los guardias, lo cual no hubiese sido fácil. Los guardias romanos tenía buenas razones para mantenerse alertas, ya que la pena por dormirse durante la guardia era la muerte.

 

A pesar de los guardias, encontraron la tumba vacía

La mañana siguiente al día de reposo, algunos de los seguidores de Jesús fueron a la tumba para ungir su cuerpo. Pero cuando llegaron, se sorprendieron de lo que se encontraron. La piedra gigantesca que cubría la tumba había sido removida, y el cuerpo de Jesús no estaba adentro. Cuando se corrió la voz, dos discípulos se apresuraron a ir a la tumba. Estaba vacía, a excepción de las envolturas de Jesús, que estaban dobladas nítidamente en su lugar. Mientras tanto, algunos de los guardias habían ido a Jerusalén para decir a los oficiales judíos que se habían desmayado ante la presencia de un ser sobrenatural que quitó la piedra. Y cuando despertaron, la tumba estaba vacía. Los oficiales pagaron a los guardas una gran suma de dinero para que mintieran diciendo que los discípulos habían robado el cuerpo mientras ellos dormían. Aseguraron a los guardas que si el informe del cuerpo perdido llegaba a oídos del gobernador, intercederían a favor de ellos.

 

Muchas personas dijeron haberlo visto vivo

Cerca del año 55 d.C., el apóstol Pablo escribió que el Cristo resucitado había sido visto por Pedro, los doce apóstoles, más de 500 personas (muchas de las cuales todavía vivían cuando se escribió la carta), Jacobo y él mismo (1 Corintios 15:5-8). Al hacer una aseveración tan pública, dio a sus críticos la oportunidad de verificar sus afirmaciones por sí mismos. Además, el Nuevo Testamento comienza su historia de los seguidores de Cristo diciendo que Jesús “después de haber padecido, se presentó vivo con muchas pruebas indubitables, apareciéndoseles (a los apóstoles) durante cuarenta días y hablándoles acerca del reino de Dios” (Hechos 1:3).

 

Sus apóstoles cambiaron de forma dramática

Cuando uno de los hombres más cercanos a Cristo lo abandonó y lo traicionó, los otros apóstoles corrieron para salvar sus vidas. Hasta Pedro, quien antes había insistido en estar dispuesto a morir por su Maestro, se desalentó e incluso negó conocer a Jesús. Sin embargo, los apóstoles experimentaron un cambio dramático. En unas pocas semanas se encontraban cara a cara ante aquellos que habían crucificado a su líder. Su espíritu era como el hierro. Se volvieron indomables en su determinación de sacrificar todo por Aquel a quien llamaban Salvador y Señor. Aun después de ser encarcelados, amenazados, y aunque se les prohibió hablar en el nombre de Jesús, los apóstoles dijeron a los líderes judíos: “Es necesario obedecer a Dios antes que a los hombres” (Hechos 5:29). Luego de azotarlos por desobedecer las órdenes del consejo judío, estos mismos apóstoles que una vez fueron cobardes “no cesaban de enseñar y predicar a Jesucristo” (Hechos 5:42).

 

(Continuará…)


1 RBC Miniserios

Leave a Reply