Queridos amig@s, esta historia real, aunque pueda llamarnos la atención e incluso hacernos sonreír, tiene algunas lecciones importantes para nuestra vida presente y futura. Con frecuencia nos diagnosticamos nosotros mismos basándonos en lo que la experiencia nos dice acerca de tales o cuales síntomas. Pero la historia de esta señora, nos enseña que es mucho mejor tener la opinión de un experto, aunque su opinión pueda resultarnos sorprendente.

Dios tiene su diagnóstico para nosotros. La Biblia lo llama, pecado. “Por cuanto todos pecaron y están separados de Dios” (Romanos 3:23). También Dios tiene un pronóstico seguro si no aceptamos el tratamiento que él nos ofrece: muerte eterna. “Porque la paga del pecado es muerte…” (Romanos 6:23a). Pero si aceptamos su diagnóstico y tratamiento, entonces el pronóstico que él nos da es vida eterna: “Pero el regalo de Dios es vida eterna en Cristo Jesús” (Romanos 6:23b). ¿Y el tratamiento? Aquí está lo maravilloso, su Hijo: “De tal manera amó Dios al mundo, que dio a su Hijo unigénito, para que todo aquel que en el cree, no se pierda, sino que tenga vida eterna” (Juan 3:16).

Dios ofreció a su Hijo para que él cargase con nuestra enfermedad y sufriera por nuestros pecados. Si le recibimos por la fe, él nos asegura la entrada a su reino. ¿Cuál es el pronóstico? Una eternidad rebosante de alegría, de plenitud y, lo mejor de todo, la presencia de Dios. Que Dios te bendiga.

T.E.

 

Leave a Reply