De todos es sabido que hay aditivos que sustituyen de alguna manera esas necesidades básicas en el ser humano, como las drogas, el acohol, etc…  Detrás de cada una de estas tragedias hay unas necesidades básicas que no han sido cubiertas y han desembocado en desequilibrios psíquicos y mentales. Los traumas emocionales y los problemas derivados de la baja autoestima, son en su mayoría causados por una malformación al satisfacer plenamente las necesidades básicas de la persona.  Las personas necesitamos satisfacer nuestras necesidades emocionales de una manera correcta, de lo contrario nuestra misma mente buscará algún aditivo real o imaginario que supla esa carencia vital.

Qué necesito realmente, ¿te lo has planteado alguna vez?  Hay gente que se evade de la realidad buscando satisfacer sus necesidades de una manera incorrecta. Sólo hay que mirar las administraciones de lotería y ver las aglomeraciones de gente comprando ese billete que pueda solucionar sus “necesidades”.  El dinero, la comodidad, la imagen y miles de cosas más, son tapaderas que no llenan el hueco tan grande que hay en los corazones del ser humano. Hace algunos días se suicidó uno de los actores más famosos de Hollywood, un hombre agraciado con todo lo que ofrece este mundo: dinero, fama, sexo, drogas…, pero al final nada de esto sirvió para cubrir verdaderamente esa necesidad vital que todo ser humano tiene y que necesita ser satisfecha; me refiero a la necesidad de amar y sentirse amado.

El hombre es por naturaleza un ser que necesita ser amado, protegido y respetado. Recuerdo cuando me encontré con mi hijo nada más nacer, un ser tan pequeño, tan frágil y sin embargo lleno de ansias de ser protegido y amado por su madre. El mero hecho de despegarlo del pecho de la madre suponía un llanto de angustia, al creer que iba a perder la protección de ella para siempre.  No hay duda que todos tenemos necesidades genéticas que han de ser cubiertas como por ejemplo comer, pero también es cierto que dentro de nuestra naturaleza hay necesidades existenciales que podemos pasar por alto y son tan importantes como el sustento físico.  

En el evangelio de Lucas capítulo 4: 4, vemos a Jesús en el desierto después de estar muchos días sin comer. El diablo tentó a Jesús a que hiciera un milagro y convirtiera las piedras en pan y así cubrir la necesidad básica del sustento. Pero Jesús le respondió: No sólo de pan vivirá el hombre, sino de toda Palabra de Dios.  ¿Es que Jesús no tenía hambre? Por supuesto, pero distinguió perfectamente que cumplir la voluntad del Padre era vital y obedecer al diablo era como poner “tapaderas podridas” a las necesidades más imperiosas del hombre.  

Jesús dijo en otra ocasión: Yo soy el pan de vida; el que a mí viene, nunca tendrá hambre; y el que en mí cree, no tendrá sed jamás (Juan 6: 35).   El hambre y la sed, como el amar y sentirse amado, son necesidades espirituales que todos tenemos en nuestro interior y demandan ser satisfechas correctamente. Dios es amor (1 Juan 4: 16), Dios mostró su amor mandando a su Hijo a morir por nosotros,  él es amor y por lo tanto se muestra al hombre como la única solución para cubrir todas las necesidades que el hombre pueda tener.  En Dios no hay “panes duros o amores imperfectos”, simplemente porque el es perfecto y santo en todas sus obras. Todo y cuanto necesita el ser humano está en Dios, él cumple todas nuestras expectativas y satisface todas nuestras necesidades.  Rechazar a Dios significa satisfacer nuestras necesidades en fuentes contaminadas, lejos de la verdadera sanidad de nuestra alma, lejos de una verdadera y completa formación de nuestro ser.

Quién cubre tus necesidades, ¿es Dios…?

José Valero Donado

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