La hermenéutica se presenta como la ciencia de la interpretación bíblica que tiene una doble dimensión, por un lado conocer el texto original y comprender su alcance para el tiempo en que vivimos. Es muy importante que nos hagamos la pregunta ¿y qué significa esto para nosotros hoy?, a la hora de interpretar un texto. Y por otro lado caer en el peligro de interpretar una sola frase de Jesús de manera literal si no hacemos caso al contexto bíblico.

Siempre me ha llamado la atención esta frase de Jesús cuando miró a Pedro y le dijo: “Y yo también te digo, que tú eres Pedro, y sobre esta roca edificaré mi iglesia; y las puertas del Hades no prevalecerán contra ella”. Durante siglos, algunos han visto en estas palabras la base para afirmar que Pedro fue el primer Papa, dotado de autoridad suprema e infalible. Sin embargo, si nos detenemos a leer este pasaje en su contexto y con una hermenéutica cuidadosa, todo cambia: Pedro no es la roca infalible, es Cristo.

En el contexto inmediato la escena ocurre después de que Jesús pregunta: “¿Quién decís que soy yo?” (Mt 16:15). Pedro responde: “Tú eres el Cristo, el Hijo del Dios viviente” (v. 16). Jesús está reconociendo que fue el Padre quien se la reveló. Y es justo en ese punto cuando declara la famosa frase del versículo 18.

En el griego original, el juego de palabras es realmente importante: Petros significa “piedra pequeña” y petra se refiere a una gran roca firme. Pedro es una piedra importante en la obra de Dios, pero la roca principal, fundacional es mucho mayor. El mismo Pedro, años después, escribe que Jesús es “la piedra angular” (Petra) (1 P 2:4–7). Es decir, él mismo no se colocó como si fuera el fundamento único tal y como han hecho muchos.

Si miramos el contexto del Nuevo Testamento en Efesios 2:20, Pablo dice que la iglesia se edifica sobre el fundamento de apóstoles y profetas, pero que la piedra angular es Jesucristo, es decir, Petra la gran roca firme.

La infalibilidad implica no equivocarse nunca en doctrina ni conducta. Pero Pedro no encaja en esa descripción. Negó a Jesús tres veces (Mt 26:69–75) y fue reprendido por Pablo por su hipocresía en Antioquía (Gá 2:11–14). La Biblia es clara en mostrar sus faltas, no para desacreditarlo, sino para recordarnos que el único perfecto es Cristo.

Qué clarificador resulta el texto de (1 Co 3:11). Pablo afirma que el verdadero fundamento es Jesús. Jesús mismo es llamado “la roca” y “el único fundamento” Él es la cabeza de la iglesia (Col 1:18) y su autoridad no falla. Y todos los líderes humanos están llamados a servir bajo esa autoridad de Jesucristo, no a reemplazarla.

Así que mirando el contexto de estos pasajes descubrimos que la roca verdadera no es un hombre, sino Cristo. Esto nos recuerda que la fe no se debe apoyar en personas, solo en Jesús quien es eterno redentor y salvador.

Cuando todo lo demás falla, Él permanece. Te animo a confiar en Cristo porque la experiencia nos dice que confiar en Cristo es descubrir un fundamento seguro para nuestra vida, una roca que no se rompe jamás y que da esperanza y sentido al peregrinar por el sendero de esta vida.

La invitación sigue abierta hoy, no se trata de religión, ni de vanos rituales, sino de conocer de manera personal a Cristo, la roca firme que nunca falla, cuyo a amor por nosotros transciende lo inimaginable, al morir por ti en una cruz maldita. La segunda persona de la trinidad, la misma esencia de Dios pagando el precio por nuestros pecados. Como no vamos a exclamar ¡Jesús es nuestro salvador y roca eterna!

Francisco Fresneda Pérez