“El miedo es mi compañero más fiel, jamás me ha engañado para irse con otro.” Woody Allen.

El miedo es, probablemente, el sentimiento más inherente a nosotros. Sea que estemos en un peligro real o inexistente, el miedo suele acompañarnos. La inseguridad, la pérdida de trabajo, la enfermedad, las desgracias familiares, el fracaso laboral, la pérdida de amigos, el desprecio de nuestros semejantes… son algunos de los motivos que nos llevan a temer.

Muchos filósofos, psicólogos e intelectuales intentan proporcionarnos una receta que nos lleve a vencer estos miedos interiores y, ciertamente, sus consejos son útiles y ayudan a enfrentar estas situaciones que nos ocasionan temor. Pero el miedo sigue escondido en nuestro interior.

Una noche, hace más de dos mil años, unos pastores recibieron este mensaje:

“No temáis, porque he aquí os doy nuevas de gran gozo, que será para todo el pueblo; que os ha nacido hoy en la ciudad de David, un Salvador, que es Cristo el Señor.”

“No temáis” estas son probablemente las palabras más dulces que podemos escuchar cuando estamos en plena lucha interior, especialmente cuando están justificadas y avaladas con argumentos reales.

“Nos ha nacido un Salvador, que es Cristo el Señor”. El nacimiento de este niño de Belén tiene un significado muy profundo, no sólo fue un “acto” de amor de Dios por nosotros, sino una solución a nuestro pecado y el ofrecimiento de un estilo de vida diferente, sin temor.

La Biblia nos enseña a valorar todos estos beneficios, son numerosas las invitaciones a reflexionar en la nueva vida que el niño de Belén nos ofrece: amor, vida eterna, salvación, descanso, cuidado, compañía…

“De tal manera amó Dios al mundo, que ha dado a su Hijo Unigénito, para que todo aquél que en Él crea, no se pierda sino que tenga vida eterna.” Juan 3:16

“Si confesares con tu boca que Jesús es el Señor, y creyeres en tu corazón que Dios le levantó de los muertos, serás salvo.” Romanos 10:9

“Venid a mí todos los que estáis trabajados y cargados, y yo os haré descansar.” Mateo 11:28

“Echando toda vuestra ansiedad sobre él, porque él tiene cuidado de vosotros.” 1ª Pedro 5:7

“No temas, porque yo estoy contigo Isaías 41:10

Un mensaje sencillo, quizás tildado de ingenuo o carente de consistencia por algunas personas; pero no por ello deja de ser real. Sencillo, como aquellas personas a las que fue anunciado por primera vez. Vivo,  no se quedó en los alrededores de Belén sino que perdura, atravesando fronteras geográficas, históricas, culturales y religiosas. Transformador, demostrado por las vidas de todos aquellos que han confiado en el Señor Jesucristo como su Salvador. Fiel, no cambia “y su verdad es por todas las generaciones”. Actual, está esperando tu respuesta.

Los pastores no dudaron en correr a Belén, para ver con sus ojos lo que había ocurrido. Tuvieron claro que un mensaje así no debe ser despreciado, sino que, por el contrario, merecía toda su atención. ¿Qué vas a hacer tú?

Marta López Peralta

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